Buscando a los Pepe Reina

Jose Luis Matarranz

Jose Luis Matarranz

Cuando poco a poco ya se vayan apagando los ecos del Mundial de Sudáfrica, tan solo los más significativos hechos serán los que solo queden en la memoria. Quisiera dedicar un día más estas líneas escritas como siempre desde la simpatía y el agradecimiento que para mi supone el poder expresar mis ideas y mis sentimientos con libertad a una figura, que vista y analizada desde el sentido crítico y observador de quien siempre está buscando explicaciones a los comportamientos y a los resultados de los equipos, sobre todo comerciales, ha tenido una importancia manifiesta y reconocida en el éxito de todo el grupo, y no me referiré a su manager y cabeza visible, Vicente del Bosque, sino a uno de sus reservas, el portero simplemente.

Fue en julio de 2008 cuando descubrimos casi todos a un personaje capaz de convertirse en el centro de las celebraciones de la victoria de la selección española de fútbol en la Eurocopa de 2008 (Suiza y Austria) sin haber jugado un solo minuto de aquel campeonato y me llamó la atención, ya en ese momento como el portero suplente era capaz de tomar el mando de las operaciones probablemente en los momentos donde unos querrían ya para sí toda la gloria u otros, los que menos hubiesen participado del juego, hubiesen querido pasar desapercibidos. Pepe Reina, (Madrid, 31 de Agosto de 1982), portero del Liverpool inglés, e hijo de otro mítico español que llegó a jugar en el Barca y en el At. de Madrid se convirtió inesperadamente en el speaker y en el showman de las celebraciones de aquella Eurocopa, y sobre todo lo hacía con el advenimiento y la complacencia de todos sus compañeros, tanto los que habían jugado como los que no lo habían hecho.

En este Mundial, y antes de las aclamaciones en la explanada del Puente del Rey, Pepe Reina tuvo ya dos detalles, para mi dignos de mención, que no me pasaron desapercibidos y que dicen mucho a favor de este “fenómeno” para sus compañeros: el primero, cuando Iker para el penalti a Cardozo, en el partido España-Paraguay, haciéndole un gesto de agradecimiento por la información que instantes antes aquel le había dado (el propio Casillas reconoció que fue Pepe Reina quien le dijo como el paraguayo tiraba los penaltis porque él ya se había enfrentado a esa suerte), y el segundo detalle: la celebración del gol de España también ante el mismo rival, y que como se puede observar en el siguiente enlace: http://www.tu.tv/videos/paraguay-0-espana1-gol-de-espana- es el propio Reina el primero que corre la banda y acude a la celebración.

Estos dos comportamientos son dignos de ser destacados y resaltados. En los equipos, deportivos o no, suele haber la creencia que los titulares son en los que recae toda la responsabilidad y son los encargados de “tirar del carro”. Bien es verdad que son y serán los que tienen que asumir la responsabilidad y la obligación de trabajar, aunque no lo quieran, por todo el equipo o toda la organización. Por eso creo que es tan importante contar en nuestras organizaciones y en nuestros equipos con este perfil: “el perfil de los Pepe Reina”, comprometidos siempre con la labor de sus compañeros y generosos en el agradecimiento por su trabajo y la labor que realizan otros, que quizás son los llamados a llevarse la gloria.

Egoístas y vanidosos siempre, a todos nos ha costado asumir papeles secundarios, y cuando ha sido así, mejor ha sido pasar a un segundo plano. Este comportamiento humano, hasta comprensible, es el que tenemos que evitar y por supuesto fomentar entre las segundas líneas, las actitudes positivas de compañerismo y afecto hacia sus compañeros que, como los Pepe Reina son capaces de generar.

Estoy seguro, y por ello lo he querido escribir, que es muy saludable descubrir este perfil dentro de un equipo: estamos hablando de la élite, no nos olvidemos, nunca confundamos, de un profesional que en lo suyo es considerado como de lo mejor, pero que llegado el momento le toca esperar y dejar que otros llevan la responsabilidad y el protagonismo, y aun así son capaces de no solo no favorecer, sino impulsar el “buen rollito” y el mejor ambiente con comportamientos claramente positivistas y enriquecedores para sus compañeros. Me gustaría creer y pensar que a partir de ahora, muchos directivos también tendremos en este deportista un nuevo modelo de integrante de un equipo de alto rendimiento.

¡Va por ti, CAMPEON, y por todos los que tanto nos habéis hecho disfrutar este verano!

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Jose Luis Matarranz
Profesor Isead

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