Apuntes de Verano: El Papel del Director
02/08/2011 3 comentarios

Jose Luis Matarranz
Mientras tratamos de entender todo ésto del techo de la deuda americana y sus implicaciones en la economía mundial, yo me quedo con algo mucho más trascendente que es la contrastada indisolubilidad de la música y el cine, y el extraordinario valor o sinergia, que ambos se añaden cuando los disfrutamos juntos. El pasado viernes 29 de julio tuve la oportunidad de escuchar el Concierto Extraordinario de Verano que el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga tiene a bien de regalar todos los años, a finales de julio, a todo su colectivo en particular y a la ciudad de Málaga en general, con un programa que combinaba extraordinariamente el cine y la música interpretando esas más que conocidas bandas sonoras que todos conocemos de sobra: La Guerra de las Galaxias, Superman, E.T, Bailando con lobos o Zulú, obras ya todas que han inmortalizado a sus autores, John Williams o John Barry, entre otros. Y mientras escuchábamos la extraordinaria interpretación de la Orquesta Filarmónica de Málaga dirigida por el joven director Arturo Diez Boscovich, pensaba en el papel que éste tiene y lo que supone un director para la orquesta, para el colectivo de intérpretes que tiene delante, lo mismo que cualquier directivo para su empresa.
Quién no ha pensado alguna vez, qué poco es lo que un director de orquesta aporta, qué puede aportar alguien que con un varita no mágica en la mano, precisamente, (batuta), la mueve de un lado a otro sin aportar sonido alguno, mientras casi cien músicos leen sus respectivas partituras con una simultaneidad casi perfecta hasta lograr un resultado que podemos decir, llega a ser casi milagroso. Sin embargo, la realidad es otra bien diferente. Si alguien alguna vez ha tenido la oportunidad de subirse al podio del director, empuñar la batuta, y moverla de un lado a otro, habrá comprobado que esos músicos responden a esos movimientos para nada aleatorios con unos resultados totalmente diferente. Ritmo, intensidad y entradas quedan retratados en las indicaciones que hace el director, de tal forma que cuando alguien que no sabe dirigir lo lleva a cabo, las notas que salen de la orquestas suenan arrítmicas, aisladas y sin el más mínimo sentido musical, porque la orquesta responde fielmente a la indicación, aunque esta sea equivocada.
Todo esto trasladémoslo al entorno de la empresa, y a lo que los más osados suelen preguntarse: “¿pero qué es lo que hace éste? Si no hace nada“, cuando se opina del jefe o del director. Efectivamente su papel no suena o no debería sonar, pero la labor sorda del buen directivo es aquella que permite que los demás toquen su instrumento en el momento preciso y sin entorpecer a los demás. El papel del director de orquesta o de empresa, ¡casi nada!, si lo pensamos detenidamente.
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Escrito por José Luis Matarranz Carpizo
Profesor de ISEAD
José Luis:
nada más cierto, el Director le pone su sello a la actividad y mucho hay de diferencia entre unos y otros. La cosa es que el Director tiene que saber leer a todos los músicospara sacar lo mejor de ellos en armonía
Un saludo desde Colombia
Hola José Luis!
Pues, como buena apasionada de la música el tema las direcciones de orquestas o las equivalencias entre los equipos de trabajo y los grupos de música siempre me han fascinado.
Comparto completamente lo que dices de las orquestas sinfónicas pero le dejo una inquietud….como quedamos con las bandas de jazz? funcionan para actividades de innovación o desarrollo..¿no es así?
Pues sí, es una pregunta interesante que inicialmente ni me había planteado. Reparando en ello sí se pueden sacar algunas ideas interesantes, como son la capacidad de improvisación, o “el tocar de oído”, aspectos que sin duda tienen que ver con el estilo de gestión y la forma de dirigir una empresa. El resultado en el caso del jazz es sencillamente sorprendente y emocionante: el resultado que una buena banda de jazz y lo que un buen solista consiguen, sencillamente suele ser algo sublime. Ritmos y armonías se pueden llegar a encadenar de tal forma que pocas fórmulas o estilos musicales son capaces de ofrecernos tal resultado. Y si lo miramos desde el punto de vista de la empresa, en más de una ocasión el resultado positivo requiere de grandes dosis de libertad e improvisación bajo el paraguas del buen entendimiento que tienen que tener todos sus miembros.