Responsabilidad social no es Acción Social

yeraEl ciudadano del siglo XXI resulta cada día mucho más exigente, de tal forma que, cuando tiene que llevar a cabo una selección de los productos o servicios que el mercado pone a su disposición, adopta su decisión motivado por toda una serie de nuevos criterios entre los que sin lugar a dudas se encuentran los de la reputación, la imagen social y las políticas éticas y socialmente responsables que llevan a cabo las organizaciones que los ofertan.

De tal modo que, si las organizaciones empresariales, sean de la naturaleza que sea, no actúan bajos criterios de responsabilidad ética, el cliente sensibilizado las deslegitimará socialmente.

Pero la responsabilidad social no debe ser entendida, a la hora de diseñar estratégicamente la responsabilidad, como mera filantropía, pues no se trata de realizar acciones de beneficencia sino en delinear las actuaciones estructurales de la organización de forma que tengan en cuenta los intereses de todos los afectados por ella.

Las empresas además, no deben actuar sólo por obligación social, es decir, cumpliendo solamente las normas impuestas por el Estado, puesto que en los momentos actuales y con la opinión pública presionando las normas, a veces, no son suficientes para realizar acciones empresarialmente responsables.

Hoy nadie duda de que este mundo globalizado e interrelacionado requiere unas normas de conducta que, dentro del libre juego del mercado, minimicen los impactos sociales y medioambientales que la actividad económica de dichas organizaciones conlleva a lo largo y ancho del planeta y se convierta en una brújula que oriente el operar en todos sus procedimientos con el fin de dar cumplimiento a su compromiso. Leer más de este artículo

Incidencia en Políticas Públicas y su Práctica en Nicaragua (2ª parte)

Carlos J. Pérez Fajardo

Carlos J.Pérez Fajardo

La incidencia en políticas públicas como práctica o proceso democrático no se ha desarrollado en Nicaragua, se hace de manera muy fragmentada o parcial y sin ninguna planeación, siendo fundamentalmente reactiva.

Por otra parte la cultura política del nicaragüense es muy pobre dejando su espacio político como ciudadanos (todos somos políticos y cualquier política pública nos afecta, lo que no somos es miembros o simpatizantes de agrupaciones partidarias que han usurpado o robado la participación política ciudadana, debido a que se les ha dejado, sin embargo la podemos recuperar si así lo queremos), dejando equivocadamente estas acciones (incidencia política) a los grupos denominados “partidos políticos”, cuyo único objetivo es conseguir el poder y la administración de la nación con un enfoque de obtener beneficios particulares partidarios o de cúpulas de los mismos, tal como lo señalan los hechos.

Una vez obtenido el poder, el siguiente objetivo del grupo partidario es mantenerse en el mismo sin importar mucho las aspiraciones de la sociedad. En otras palabras a la gran mayoría de los grupos partidarios no les interesa la incidencia en política pública para beneficio de la sociedad o la nación. Leer más de este artículo

Incidencia en Políticas Públicas y su Práctica en Nicaragua (1ª parte)

En una primera etapa en un sistema democrático genuino, la incidencia política se realiza a través del proceso electoral, mediante el cual, el ciudadano no solo elige a sus gobernantes, sino que además elige las opciones que le ofrecen los candidatos en lo referente a la administración pública y lo relativo entre ellas. Sin embargo, el resultado del proceso electoral no puede modificarse y no se ha determinado un mecanismo seguro y eficiente para que los candidatos a gobernantes puedan ser obligados a cumplir las plataformas de gobierno propuestas en su campaña, de tal modo que las aspiraciones de la sociedad civil quedan al arbitrio de los gobernantes de turno. Leer más de este artículo

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