Responsabilidad social no es Acción Social
26/05/2011 Dejar un comentario
El ciudadano del siglo XXI resulta cada día mucho más exigente, de tal forma que, cuando tiene que llevar a cabo una selección de los productos o servicios que el mercado pone a su disposición, adopta su decisión motivado por toda una serie de nuevos criterios entre los que sin lugar a dudas se encuentran los de la reputación, la imagen social y las políticas éticas y socialmente responsables que llevan a cabo las organizaciones que los ofertan.
De tal modo que, si las organizaciones empresariales, sean de la naturaleza que sea, no actúan bajos criterios de responsabilidad ética, el cliente sensibilizado las deslegitimará socialmente.
Pero la responsabilidad social no debe ser entendida, a la hora de diseñar estratégicamente la responsabilidad, como mera filantropía, pues no se trata de realizar acciones de beneficencia sino en delinear las actuaciones estructurales de la organización de forma que tengan en cuenta los intereses de todos los afectados por ella.
Las empresas además, no deben actuar sólo por obligación social, es decir, cumpliendo solamente las normas impuestas por el Estado, puesto que en los momentos actuales y con la opinión pública presionando las normas, a veces, no son suficientes para realizar acciones empresarialmente responsables.
Hoy nadie duda de que este mundo globalizado e interrelacionado requiere unas normas de conducta que, dentro del libre juego del mercado, minimicen los impactos sociales y medioambientales que la actividad económica de dichas organizaciones conlleva a lo largo y ancho del planeta y se convierta en una brújula que oriente el operar en todos sus procedimientos con el fin de dar cumplimiento a su compromiso. Leer más de este artículo
