¿Cuánto vale el Clásico?
24/01/2012 1 comentario
El Partido del Siglo de cada mes, podría estar generando un incremento de más de 200 MM de Euros en el PIB español.
Hasta hace apenas unos meses, el llamado Clásico, partido Real Madrid – FC Barcelona o viceversa, era llamado El Partido del Siglo. Por arte de los calendarios, de las propias competiciones y de la rivalidad entre los dos equipos, los que ahora son los clubes más poderosos futbolísticamente hablando se han enfrentado en menos de un año ocho veces, y con perspectivas que en el corto plazo lo puedan hacer alguna vez más. Cuando el miércoles 25 de enero se hayan enfrentado una vez más y alguno de nuestros pequeños nos pidan ver el partido a esa hora algo intempestiva para aquellos que tengan que descansar y prepararse para el día siguiente y les digamos: “Mejor, vete a la cama y descansa porque un partido de fútbol no te va a aportar nada”, nos arriesgamos a que algún “niño espabilado” nos diga: “a mi no, pero a la maltrecha economía española sí”. Obviamente describo una situación totalmente imaginaria, porque ni me creo que alguno de nuestros hijos nos lo vaya a decir así, ni menos que “padres totalmente responsables amantes del fútbol” vayan a poner reparo en compartir semejante espectáculo de orden mundial, no lo vayan a compartir con sus hijos.
Dicho lo cual, me he atrevido a formular unos pequeños números, sin mucha base científica, pero si con algo de intuición comercial para llegar a la conclusión que sin duda un Barca-Madrid o viceversa son uno de nuestros mejores productos autóctonos que España exporta y vende bien. Qué si en Estados Unidos tienen los Oscar el último domingo de febrero o la Superbowl en enero, y en Viena todos los primeros de año se celebra el mítico Concierto de Año Nuevo y son millones de seguidores los que en el mundo entero lo ven, España ofrece al mundo su mayor espectáculo y lo hace no una vez al año, ni dos, ni tres, sino hasta ocho veces, y subiendo, y subiendo en intensidad, en polémica y en emoción cada vez que se enfrentan. Leer más de este artículo

El hecho es la reciente huelga de controladores, aunque también es aplicable a la actual situación que vive nuestra economía y muchas de nuestras empresas; sus consecuencias y su resolución límite son producto de no disponer en el momento de la crisis de un Plan B, o un plan alternativo que pueda reorientar y corregir las fallas que se estén produciendo. Un Plan B siempre debe estar en la mente del directivo, no como una solución límite sino como otra alternativa capaz de solucionar y enfocar nuevamente el problema, porqué, aunque no se lo reconozcamos a nuestros colaboradores, cuando algo es susceptible de ir mal, seguro que irá peor.